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Fractura de Clavícula: Mi experiencia

Fractura de Clavícula: Mi experiencia
Por: Lili

lili cabestrillo

Hace unos días tuve un accidente en la bici de ruta y me fracturé la clavícula. Desde entonces empecé a buscar información en todas partes para ajustar mis expectativas respecto a la recuperación, pues quería saber qué podía esperar y cuánto tiempo pasaría para volver a mi vida normal, y sobre todo, a subirme a la bici.

Aunque vari@s amig@s me dieron consejos muy valiosos, y encontré bastante información en Internet, siempre me faltó un poco más de detalle y recomendaciones, y me sirvieron mucho las anécdotas y experiencias que encontré. Así que decidí elaborar una descripción detallada de mi experiencia, con tips que me sirvieron (o pudieron haber servido) a lo largo de toda la convalecencia, esperando que pueda servir a otr@s ciclistas/deportistas fracturad@s.

Día 1: El accidente

Cabe mencionar que soy ciclista desde hace casi 3 años. Compito a nivel amateur, y el año pasado tuve mi mejor temporada en la categoría de Femenil Avanzadas Mayor en la Liga de Ciclismo de Montaña de Nuevo León, México, ganando prácticamente todas las competencias en las que entré. A pesar de haber bajado mi ritmo de entrenamiento durante las vacaciones de invierno, y de recién aliviarme de una influenza la primer semana del año y una infección en las vías respiratorias la segunda semana, tenía ya dos días entrenando en bici de montaña y me sentía bastante bien.

lili cantu1Ese miércoles 15 de enero decidí ir a entrenar en bici de ruta al Parque Fundidora en Monterrey, que quienes lo conocen sabrán que es un circuito de alrededor de 3 km, bastante plano y con unas cuantas curvas. Había rodado ya por una hora con un par de amigas que se acababan de ir, y sólo me faltaban 2 vueltas para completar los 30 km, así que decidí meterle más velocidad. El caso es que al llegar a las famosas “curvitas”, que son una serie de dos o tres curvas pequeñas, pero más o menos pronunciadas, y que la mayoría de los ciclistas toma muy abiertas de ser posible, yo cometí 3 errores: uno, tomé las curvas a una velocidad considerable (26 km/hr según mi velocímetro), dos, tomé las curvas muy cerradas

(TIP: Siempre que haya oportunidad, tomen las curvas lo más abierto posible, sobre todo en bici de ruta)

 , y tres, y el peor y más tonto de todos, se me ocurrió cambiar la posición de las manos, de arriba del manubrio a los cuernos de abajo, a media curva (NUNCA hagan eso). Todavía me pregunto por qué hice algo tan tonto. Creo que, además de venir completamente distraída, traía más el feeling de la bici de montaña, por los dos días anteriores que había rodado en montaña, y tenía 20 días de no subirme a la de ruta. El caso es que sólo recuerdo la imagen de la llanta delantera perdiendo el control y haber pensado para mis adentros “Ya me di en toda…”.

Me caí hacia la izquierda y mi reacción fue tratar de rodar, pero el hombro no alcanzó a entrar y recibió todo el impacto, junto con mi cabeza, golpeándome además la mano y rodilla izquierda. No recuerdo el golpe, aunque sí recuerdo el ruido de mi casco derrapando sobre el pavimento, y haber pensado “¡Qué bueno que traigo casco!”. 

(TIP: En serio, el casco te salva la vida. NUNCA rueden sin casco).

Quedé tendida sobre el pavimento, viendo al cielo, y todavía algunos segundos en negación de lo que acababa de ocurrir. Al acercarse varias personas a preguntarme cómo estaba, empecé el chequeo: los pies: se mueven, las piernas: se mueven, el brazo derecho: se mueve, el brazo izquierdo:… ¡AUCH! Aunque el brazo no me dolía mucho, el hombro sí, pero sobre todo no podía levantar el brazo ni tantito, pues me dolía al frente, entre el pecho y el cuello. Casi estaba segura de lo que tenía.

lili casco

Todavía acostada, con mi mano derecha, me saqué el teléfono celular de la bolsa del jersey y le llamé a mi esposo Toño. Las personas que se acercaron, entre ellos un amigo y una chica muy amable que me acompañaron hasta que llegó mi esposo, me ayudaron a levantarme

(TIP: ayuda mucho sostenerse el brazo del lado de la fractura con el otro brazo, como si te abrazaras solit@, para inmovilizar el hueso)

. Ya había llegado gente del Parque Fundidora, y me transportaron en un carrito hasta mi auto, y ahí llegó Toño a recogerme.

Al llegar a urgencias del hospital, me pusieron la típica agujita en el brazo y me suministraron algún tipo de analgésico, justo liliana claviculaantes de pasarme a rayos X para corroborar lo que el traumatólogo acababa de diagnosticar a simple vista: Fractura de clavícula izquierda. También sacaron radiografía de mi mano izquierda, pues estaba muy golpeada e inflamada, pero no había fractura.

El doctor me explicó que ese tipo de fractura no requería cirugía, y que pegaría sola. Me mencionó que pasarían unas 6 semanas para recuperarme (¿A la torre! Soy zurda). Le pregunté cuánto para manejar: unos 5 días; cuánto para hacer algún tipo de ejercicio: 2 semanas; cuánto para volverme a subir a la bici: no menos de 6 semanas.  Comparando con opiniones de amigos que han pasado por lo mismo y lo que encontré por internet, estos tiempos varían entre 2 y 4 semanas dependiendo de la fuente y del paciente, por lo que llegué a la conclusión de que cada caso es distinto.

(TIP: aunque es difícil después de una experiencia traumática, si pueden en el camino al hospital, hagan su lista de preguntas, no sólo de tiempo de recuperación; también de tiempos para tomar los medicamentos, efectos secundarios de los mismos, cómo bañarse, qué comer para favorecer la recuperación, etc.,).

 lili hospital

El único raspón de pavimento fuerte que tuve fue en la rodilla izquierda, que de hecho rasgó mi likra, así que cortaron la prenda y me lo curaron. Posteriormente el doctor me recomendó que me quedara una noche en el hospital. Pero a mí en ese momento no me dolía tanto (y no recordé el analgésico recién administrado), y como no sabía si el seguro me podría cubrir algo así completamente, le dije que no me hacía falta.

Me colocaron el arnés de ocho, que son unos tirantes cruzados y unidos en la espalda que la mantienen derecha, así como un cabestrillo en el brazo izquierdo un inmovilizador temporal en la mano, y un collarín que el Dr. me indicó que usara sólo por lapsos de 30 a 45 minutos, y me dio de alta. Al pagar nos informaron que mi seguro cubría todo; que no había que pagar ni deducible ni coaseguro. Ahí me empecé a arrepentir de no haberme quedado en el hospital una noche. 

TIP: No esperen al niño ahogado para informarse qué pasa con su seguro en un caso así. De haber sabido antes que una estancia hospitalaria estaría completamente cubierta, quizá me hubiera quedado desde el principio.

Pero al llegar a mi casa y transcurrir aproximadamente una hora, se pasó el efecto del analgésico del hospital y me empezó un dolor horrible. Tomé el analgésico que me recetó el Dr. (Keterolaco), pero no me quitó el dolor más que un par de horas, tiempo durante el cuál me bañé y comprobé que es la tarea más difícil y dolorosa cuando uno recién tuvo una fractura de este tipo.

Cuando regresó Toño en la noche, ya estaba yo en un grito, y le dije que definitivamente me regresaba al hospital. Apenas llegué (de nuevo por urgencias), y me volvieron a suministrar no sólo analgésico, sino además algún tipo de narcótico, estaba yo en las nubes. Pasé una noche deliciosa, sin sentir absolutamente nada de dolor y en la tranquilidad y con el descanso que sé que en mi casa, con mis hijos pequeños y el ruido de los trabajadores que me están remodelando el baño (¡aparte!), no hubiera tenido ni de milagro.

TIP: No  lo duden: quedarse en el hospital los primeros 1 o 2 días hace toda la diferencia entre pasar un infierno de dolor o superar la etapa más difícil de la recuperación sin ninguna molestia. Si les es posible, y su seguro lo cubre, cancelen todo compromiso y disfruten de sus “vacaciones forzosas” en el hospital.

A la mañana siguiente, y aprovechando mi estancia (y la cobertura del seguro…), mi médico ordenó una resonancia magnética de mi hombro. Resultó que también tenía bastante dañado el manguito rotador, que según me dijo, es una serie de músculos y ligamentos que permite que movamos el hombro. Las indicaciones son las mismas que la clavícula: reposo e inmovilización. Ya con esto, el doctor me recomendó quedarme una segunda noche. Esta vez no me opuse tanto; sólo tuve que cambiar un viaje de trabajo que tenía a los dos días (y que en retrospectiva, definitivamente no hubiera aguantado), y me quedé una segunda noche.

De cualquier forma, le pedí al doctor que me fueran retirando lo que me estuvieran suministrando para salir ya con la primer toma de los medicamentos que me fuera a recetar y así, la realidad del dolor no me pegara de nuevo llegando a mi casa.

Salí del hospital la tarde del tercer día, con un analgésico más fuerte que el que me había recetado el doctor inicialmente (Tramadol), y un desinflamante (Piroxicam). Podía tomar el Keterolaco entre tomas del Tramadol, si sentía mucho dolor.

Semana 1:

Definitivamente los primeros días son los más dolorosos y deprimentes. Afortunadamente, la mayoría de las noches pude dormir muy bien, y dormía mucho, tratando de favorecer que mi cuerpo reparara el daño.

Para el 5 día después del accidente, dejé de usar el collarín en la noche. Al 6to día, me empecé a quitar el cabestrillo por ratos, pues no sólo ya tenía mayor movilidad del brazo siempre y cuando no fuera alzarlo hacia enfrente o imprimirle peso, sino que además ya empezaba a sentir el brazo entumido por usar el cabestrillo todo el tiempo. Y al 7mo día empecé a manejar mi auto por tramos cortos, aumentando las distancias y tiempos cada día, pero usando sólo el brazo derecho. TIP: Estás discapacitado: aprovecha los lugares de estacionamiento destinados para ti. Es de las pocas ventajas de todo este drama. Si tienes duda, pregunta al guardia del lugar, pero a mí nunca me dijeron que no.

Definitivamente cada día fui sintiendo mejoría, aunque todavía al final de la primer semana seguía sintiendo el “clac clac” de los pedazos sueltos de la clavícula, pero ya sin dolor.

Algunas recomendaciones que obtuve de amigos, o que aprendí esta semana fueron:

BAÑO:

-Hay que alistar todo lo que vas a usar y la ropa que te vas a poner ANTES de quitarse el arnés.

– Con un cinturón de nylon, bandola o cordel que se pueda mojar, hacerse un cabestrillo para ponerse alrededor del cuello y sostener así la mano del lado de la fractura durante el baño. Esto ayuda muchísimo a mantener fijo el brazo, darle apoyo, y que el hueso se mueva mucho menos durante el baño.

– De ser posible, que la temperatura del cuarto de baño, y por supuesto la del agua, sea agradable, de tal manera que no haya posibilidad de empezar a temblar al salir del baño. Ese temblor tipo escalofrío era para mí de lo más doloroso.

PARA DORMIR:

– La indicación es dormir sobre la espalda, y no completamente horizontal, sino reclinada sobre varias almohadas. Aunque el doctor no me lo indico, yo dormí los primeros 5 días con el collarín puesto y lo encontré muy cómodo, ya que me sostenía el cuello y hacía que me pudiera relajar completamente sin que afectara mi postura. También es recomendable un cojín por debajo y un poco adentro del brazo del cabestrillo, que también se debe usar, junto con el arnés, para dormir.

MEDICAMENTOS:

– Conviene preguntar al doctor claramente por cuántos días hay que tomar los medicamentos, y qué posibles efectos secundarios tienen. Al quinto día se me ocurrió subirme a la báscula, y casi me infarto: pesaba 5 kilos más que el día que me accidenté. Yo sabía que el suero te hincha mucho, ¡pero no creía que como para 5 kilos! Así que empecé a investigar, y resulta que dos de los tres medicamentos que estaba tomando (Keterolaco y Piroxicam) tenían como efecto secundario “posible aumento repentino de peso”. Además, encontré que el Keterolaco no se debe tomar por más de 5 días. Dado que el dolor ya no era tan recurrente, y ya no me sentía inflamada del golpe, le hablé al doctor y le pregunté si los podía suspender, a lo que me contestó que sí. Al décimo día del accidente me pesé y había vuelto al mismo peso de antes.

TIP: Preguntar al doctor TODO sobre efectos secundarios y períodos para tomar los medicamentos.

TIP 2: No subirse a la báscula sino hasta después de una semana de salir del hospital, a menos que te quieras deprimir más.

ALIMENTOS:

-En todas partes recomiendan aumentar el consumo de calcio y vitamina D, así como alimentos altos en proteína.

Antes del accidente yo ya seguía una dieta alta en proteínas a base de licuados, así que seguí con mi dieta. Pero además  adquirí un suplemento recomendado por un amigo, que aparte de calcio tiene otros ingredientes como cartílago de tiburón y corteza de sauce. Mi amigo me dijo que conocidos de él que habían usado el producto, habían sorprendido a su médico en su primer cita por su recuperación. Mi médico no estaba impactado de una manera sorprendente en mi 1er cita, pero sí me dijo que mi evolución era muy buena, así que seguí tomando el suplemento.

Y a las 2 semanas agregué un suplemento de extracto de semilla de uva, pues un compañero de la bici me dijo que él había consumido semillas de uva cuando se rompió prácticamente todos los huesos del cuerpo, y que habían sido la maravilla para endurecer de nuevo sus huesos. Nada se pierde con probar.

Lo que descubrí esta semana es que uno puede aprovechar el tiempo para hacer cosas que ha postergado precisamente por falta de tiempo. Aproveché para enviar varios emails pendientes, revisar asuntos financieros y de sistemas y empezar el rediseño de la página web de mi negocio.

Y respecto a mi participación en las carreras, decidí que no tenía por qué alejarme de las pistas (máxime siendo la nueva presidenta de mi equipo de MTB); participaría en las carreras de una manera en la que normalmente, cuando estoy compitiendo, no puedo: apoyando, dando abastecimiento y echando porras a mi equipo en la pista. Tomar esta decisión me subió mucho el ánimo, pues descubrí que podía ser muy útil a mi equipo durante este tiempo de convalecencia; quizás más que si estuviese sana.

Semana 2:

Van a escuchar mucho que en dos semanas ya se siente uno bien. Aquí está mi descifrada de esa frase:

Al 10mo día ya no sentí el “clac clac” de mis pedazos de hueso sueltos, por lo que asumí que ya habrían pegado aunque fuera con un callo muy suave. También a partir de ese día decidí ya no tomar el analgésico con horario, sino sólo si sentía dolor.

Al 11vo día asistí a la primer carrera de MTB del serial estatal, a echarle porras a mi equipo. Manejé hasta el pueblo donde era el evento, aproximadamente 1 hora de camino, caminé, tomé fotos, interactué mucho, estuve bajo el sol, regresé manejando… En la noche sí estaba muy cansada y tuve que tomar el analgésico y me acosté temprano.

TIP: Hay que escuchar al cuerpo para identificar cuando necesita descanso, y dárselo. Sólo así podrá seguir recuperándose

.

Al 13vo día me despedí definitivamente del cabestrillo. Podía realizar tareas sencillas con mi mano izquierda, y nada que requiriera peso.

A las 2 semanas exactas tuve cita con mi doctor, y me saqué una radiografía para que viera mi progreso.

TIP: Aunque los huesos aún se ven separados en la radiografía después de 2 semanas, enmedio existe ya un callo que aún no sale, pero que ya está uniendo al hueso. Así que no hay que agüitarse al ver aún la separación.

Me sirvió mucho un video que encontré en YouTube explicando la evolución de una fractura, y los tipos de fractura. (http://youtu.be/MoFGK1X21-A)  Además, en alguna parte leí que el hecho de que las esquinas de la fractura ya se vean más redondeadas, indica que el hueso ya está sanando.

El doctor me dio luz verde para hacer ejercicio aeróbico, e incluso correr, pero decidí esperar 5 días más para arrancar en lunes, y darle a mi hueso un poco más de tiempo para sanar.

Semana 3:

Ya no me hacía falta el cabestrillo de cinturón para bañarme, y vestirme se volvió una tarea mucho más fácil. De hecho, para una persona no muy activa, podría decirse que el grado de movilidad del brazo, siempre que no se levante más allá del hombro, y no se cargue mucho peso con él, es prácticamente suficiente para el día a día.

Empecé también a levantarme más temprano y llevar yo a mis hijos al colegio varios días a la semana para que mi esposo, que también es muy deportista y corre triatlones, pudiese entrenar. Eso hizo días más largos, cosa que al final del día mi cuerpo sí tendía a notar, pero con un poco de descanso, superaba.

TIP: Para evitar que los músculos se atrofien más de lo necesario, es bueno empezar a usar el brazo en las tareas diarias. Cualquier cosa mientras no represente dolor.

 Semana 4:

El arnés ya en ocasiones estorbaba más de lo que ayudaba, así que me di permiso de quitármelo por ratos. Esta semana ya me aventé un viaje de 5 horas manejando en carretera. A mi esposo no le gustó mucho la idea, pero realmente con un poco más de atención y mucho cuidado al manejar, aun por tanto tiempo, es posible el hacerlo con una sola mano (con el arnés se vuelve difícil tener ambas manos en el volante).

TIP: Si para esta semana todavía no están haciendo algo de ejercicio aeróbico, ya se están tardando.

En el viaje no tuve ningún inconveniente, e incluso pude aprovechar la bicicleta estacionaria del gimnasio para hacer algo de cardio.

Semana 5:

Un día antes de cumplir las 5 semanas, me lancé a un cerrito cercano con mi perro, que me había acompañado durante toda esta convalecencia, y esperó muy pacientemente el regreso de nuestros paseos de senderismo. Ningún dolor fuera de lo tolerable y esperado. Al final del día sí tuve que tomar un analgésico, pero me dio gusto darme cuenta que ya podía hacer una de mis actividades favoritas.

En mi cita de las 5 semanas con el traumatólogo, me informó que ya podía dejar de usar el arnés por completo. También me dijo que en 10 días debía empezar con rehabilitación física, y que aunque ya podía subirme a la bicicleta, lo hiciera con mucho cuidado (poco después el director del centro de rehabilitación me indicaría otra cosa al respecto). Las competencias estaban fuera de discusión al menos por otro mes y medio o dos meses (bú…).

Aquí mi error fue declararme libre del arnés y guardarlo en un cajón. Al final del primer día me dolía mucho la espalda, y entendí que después de que el arnés me sostuvo varios músculos por más de mes y medio, mi espalda estaba resintiendo el peso de nuevo. Al tercer día volví a sacar el arnés para ponérmelo sólo a ratos.

TIP: Operen bajo la ecuación de instrucciones médicas + lo que te dice tu cuerpo

. A la semana ahora sí el arnés se fue al cajón, ya sin dolor de espalda.

Semana 6:
Después de mes y medio de no hacer ejercicio constante, me decidí a retomar una rutina de al menos 1 hr de cardio, al menos 4 días a la semana (sin contar el fin de semana).  Bici de montaña en el trainer, capítulo de serie favorita en la tablet, audífonos, y así empecé con esta rutina para recuperar la condición perdida por tanto echar la flojerita durante la convalecencia, en lo que ya tuviera autorizado salir a rodar en la bici.

Ese domingo también me animé ya a subirme a los roller-blades (patines en línea) para salir con mis hijos al paseo dominical conocido como San Pedro de Pinta. 3 km en patines, cuidando dos niños pequeños y un perro, y sobrevivimos sin muchos contratiempos, ni demasiado dolor al final. Fue bueno también elevar un poco el cardio comparado a los domingos pasados en donde sólo podía caminar.

Esa semana empecé rehabilitación física en la Clínica Everest del Dr. Fernando Dávalos. En el chequeo inicial, el Doc me comentó que mi pronóstico era muy bueno, cosa que me animó mucho.

5 sesiones de puro ultrasonido, láser, toquecitos eléctricos y masaje, y a la 6ª empecé también con ejercicios en la elíptica y la bici estacionaria, adicional a lo que ya estaba haciendo en casa de ejercicio.

TIP: Aunque para este momento, las endorfinas sean sólo un vago recuerdo, y al principio desanima un poco ver cuánto se ha perdido de músculo y condición, una vez que uno retoma, sólo lleva unos 2 o 3 días el recuperar ese estado de ánimo positivo que origina el ejercicio, y ver que efectivamente el cuerpo tiene memoria, y no costará demasiado regresar al nivel físico de antes.

2 meses:

Justo el día que cumplí dos meses de mi accidente, decidí lanzarme al parque ecológico Chipinque con mi hijo de 7 años y dar finalmente mi primer rodada en bici de montaña después de mi accidente. Me desanimó un poco el hecho de que, casi de inmediato, hice un movimiento que me dolió en la clavícula. Nada insoportable, pero definitivamente molesto. Pero luego me subió el ánimo ver que no pasaba de esa pequeña molestia con ciertos movimientos. En la noche además, no estuve especialmente adolorida, después de haber rodado por lo menos una hora. Las cosas empezaban a pintar mejor.

TIP: Un día simplemente tienes que decir “vámonos”, y darle la “caladita”, como decimos. Creo que si no, los días se convierten en semanas, las semanas en meses, y así debe ser como se deja un deporte debido a una lesión.

Faltando 10 días para cumplir 3 meses del accidente, tuve mi primer competencia. No me animé a subir de categoría de inmediato como se suponía tenía que haber hecho, por ser mi primer carrera y por ser una pista bastante técnica. Pero después de ese primer Cross-Country, me despedí de la categoría de Avanzadas, y aunque este medio año en Expertas ha estado medio chimuelo en cuanto a participación y desempeño, puedo decir que el accidente no me mandó tan atrás en nivel.

A casi un año de la fractura, sólo me queda una clavícula medio chuequita, un poquito de incomodidad en el hombro después de mucho rato de rodar (sobre todo ruta), y la experiencia de mi primer hueso roto y haber regresado al ciclismo lo más pronto que pude.

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Espero que esta experiencia le sea de utilidad al menos a una persona. Te lo dicen mucho, y en ese momento no lo crees, pero se pasa muy rápido.

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